¿Qué significa violencia obstétrica?

Ene 20, 2021

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Mucho se ha hablado sobre la violencia obstétrica pero, ¿de qué trata específicamente y qué puedo hacer para evitarla? Por otro lado, quizás te preguntes: ¿en qué consiste el parto respetado? Aquí una guía de todo lo que debes saber sobre esta importante temática.

Relacionamos la Violencia Obstétrica (VO) con casos de intervenciones innecesarias durante el parto. Eso puede causar mucha preocupación e inquietud en embarazadas que desean evitar una experiencia traumática y buscan un parto lleno de amor y respeto.

Por otro lado, el parto respetado o humanizado también es un concepto que se escucha bastante, pero que muchas personas no saben bien de qué se trata específicamente. ¿No todos los partos deberían ser respetando y priorizando la voluntad y necesidades de la madre? 

Lamentablemente, muchos partos terminan siendo intervenidos en ocasiones en las que no es necesario. La mujer puede experimentar una situación incómoda, incluso traumática y, peor aún, perjudicial para su salud y/o la del bebé.

Hay algunas claves que debes entender para tener una experiencia de parto de manera respetuosa. Primero que nada, se debe tener un buen conocimiento de los derechos de la mujer, y aclarar qué intervenciones o técnicas son comunes y necesarias en un parto normal, y cuáles no lo son.

Sobre la violencia obstétrica

La VO se entiende como la acción u omisión ejercida por profesionales de la salud que generan daño físico y/o psicológico en la mujer durante el embarazo, parto y/o posparto.

Investigaciones de la OMS han demostrado que hay muchas mujeres que sufren maltrato y falta de respeto durante el embarazo y, especialmente, el parto. Estos procedimientos constituyen actos de violencia. Algunos de ellos son la esterilización sin consentimiento, falta de atención médica, no tener acceso a una cesárea, entre otras circunstancias.

A través del trato jerárquico deshumanizador de los prestadores de salud, la mujer pierde su autonomía y capacidad de decidir libremente sobre su propio cuerpo y sexualidad, lo que puede impactar directamente en su calidad de vida, salud y crianza.

Algunas acciones que se engloban bajo el término de violencia obstétrica son las siguientes:

  • Excesiva medicación.
  • Cesárea injustificada.
  • Tactos vaginales frecuentes y poco cuidadosos.
  • Maniobra de Kristeller.
  • Episiotomía innecesaria, sistemática y sin consentimiento.
  • Malos tratos físicos y verbales.
  • Rasurado púbico rutinario.
  • No creer o ignorar a la mujer cuando dice sentir dolor.
  • No tener acceso a una cesárea necesaria.
  • Privación de la expresión de dolor y/o emociones durante el parto.
  • Practicar puntos del parto sin anestesia.
  • No ofrecer todas las opciones posibles a la mujer para que ella misma pueda decidir, o no proporcionar información adecuada.

En resumen, intervenciones o acciones sin consentimiento de parte de la madre, y sin justificación válida. Esto puede llevar a que la madre sufra trauma obstétrico, y está relacionado con mayor riesgo de depresión postparto y malas experiencias en embarazos posteriores.

Por otro lado… el “parto respetado”

La madre tiene derecho a una asistencia en base a una atención respetuosa que proteja la fisiología del parto, informe y respete las decisiones de la madre, y priorice la vinculación del bebé con su familia.

Hay algunos criterios que definen una atención materna respetuosa:

  • Atención sin daños ni maltrato.
  • Privacidad y confidencialidad se garantiza.
  • Se preserva la dignidad de la mujer.
  • Se entrega información y se busca el consentimiento con anticipación.
  • Acceso a apoyo familiar y sanitario.
  • Ambiente y recursos sanitarios de calidad.
  • Prestación de atención igualitaria y sin discriminación.
  • Comunicación efectiva entre el equipo médico y la familia.
  • Respetar las decisiones de la mujer y fortalecer su autonomía.
  • Recursos humanos competentes disponibles.
  • Atención eficiente y efectiva.
  • Continuidad de la atención.

Si la mujer siente que algunas de estas acciones no se cumplieron, podría estar en una situación de falta de respeto al parto. No siempre es una definición objetiva (la acción de una práctica obstétrica), sino que también puede ser subjetiva (no sentirse reconocida o respetada).

Se deben conocer los derechos durante el embarazo, parto y posparto para corroborar que estamos recibiendo un trato adecuado, lo que ayuda a desnormalizar comportamientos que no deberían darse.

Cuando una persona presenta ansiedad o se siente en peligro, el organismo secreta adrenalina. Esta hormona inhibe la secreción de oxitocina, la cual se secreta naturalmente durante el parto y es responsable de las contracciones uterinas. La presencia de adrenalina dificulta, por lo tanto, la progresión del parto. Es super importante que la mujer se sienta segura y esté calmada durante el parto para evitar complicaciones.

Un ambiente de control, intimidad y buen trato favorece los propios procesos fisiológicos que tienen lugar durante el parto, lo que hará más probable que no haya necesidad de ciertas intervenciones.

Infórmate de las buenas prácticas que se recomiendan, conoce las instalaciones del lugar donde ocurrirá el nacimiento, conversa con el equipo médico y asistentes que te atenderán. Plantea tus dudas e informa tu plan de parto.

El trato respetuoso durante el parto es un derecho. Los procedimientos se deben practicar con cuidado para hacerte el menor daño posible, el ambiente debe ser relativamente íntimo, se te debe informar acerca de lo que sucederá y está sucediendo, se te debe permitir decidir mientras sea posible, puedes estar acompañada y esa persona debe velar por tus intereses.

Si es importante entender que el parto puede traer situaciones imprevisibles a las que el equipo de salud y la madre deben adaptarse en el minuto. Por eso es importante hablar con el médico sobre todos los escenarios posibles y que él entienda tus preferencias y decisiones.

Si te sientes mal por cosas que sucedieron antes, durante o después del parto por parte del personal de salud, acude a un profesional que te ayude a gestionar las emociones y a recuperarte. Evalúa si es necesario tomar acciones legales frente a los responsables si crees que se pasaron a llevar tus derechos.

Qué podemos hacer

Una primera recomendación es elaborar un Plan de Parto, un documento que debe ser conocido y respetado por el personal que va a atender el parto, adecuándose obviamente a las circunstancias médicas que puedan presentarse.

El parto es muy relevante para la vida de la mujer, por lo que debes darle la importancia que merece y preparar con dedicación el nacimiento. Busca un equipo médico que te haga sentir bien e importante desde los primeros controles del embarazo.

Infórmate y conversa con el médico acerca de prácticas comunes. Hay muchas que se usaban de forma rutinaria, por lo que averigua si el equipo médico que te atenderá suele realizar estas intervenciones comúnmente o en qué situaciones las realiza.

Elige a un acompañante de confianza y que esté presente durante todo el proceso. Debe saber tus preferencias y tu plan de parto para velar por tus intereses durante el nacimiento y mantenerte informada.

Intenta con anticipación hablar sobre el tema con tu médico para corroborar que están en la misma página. No tengas miedo ni vergüenza, ¡es tu derecho!

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