Trastornos de sueño en bebés y niños

Jun 8, 2020

Bebé ·

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Un bebé con dificultad para conciliar el sueño puede provocar muchos problemas en él y toda la familia. Aunque es un tema común entre bebés, hay mucho que pueden hacer los padres para ayudarles a caer en lo brazos de Morfeo de manera profunda y reparadora.

Se estima que entre un 25-30% de las visitas al pediatra están relacionadas con algún problema ligado al sueño. Estos trastornos pueden perjudicar el crecimiento y desarrollo del niño, por lo que se recomienda crear una rutina de sueño saludable y así prevenir cualquier dificultad para dormir.

¿Cuántas horas de sueño es normal en un bebé?

En comparación con los adultos, los bebés tienen ciclos de sueño diferentes. Ellos pasan mucho menos tiempo en la fase en la que se sueña, por ejemplo, y sus ciclos son más cortos. Los niños tienen neuronas cerebrales que controlan el sueño, lo que permite que duerma a ciertas horas y esté despierto en otras.

Las necesidades de sueño de los niños varían según su edad. Un recién nacido duerme la mayor parte del día, pero mientras el bebé va creciendo, su sueño se va reduciendo gradualmente mientras que el de horario nocturno va en aumento.

Su pediatra podrá indicarle cuántas horas de sueño necesita su hijo pues el patrón de sueño es diferente en cada niño. Sin embargo, hay algunos rangos generales por edad en cuanto a cantidad de sueño:

  • Es normal que un recién nacido duerma alrededor de 8 a 9 horas durante el día, y 8 horas más durante la noche. Sin embargo, es un sueño segmentado ya que no suelen dormir más de dos horas continuas. No se respeta la noche, por lo que se despierta varias veces a lo largo de ella.
  • Cerca de los 3 meses de edad, o cuando alcanzan los 6 kg de peso, gran parte de los bebés comienzan a dormir durante la noche (6-8 horas) sin despertarse. Esto sucede ya que a partir del tercer mes de vida se aprende a sincronizar el sueño con la oscuridad.
  • A los 6 meses de edad, dos tercios de los bebés pueden dormir durante la noche con regularidad. En promedio, los bebés de esta edad duermen 16 horas diarias.
  • Los bebés de 6 meses a 1 año de edad suelen dormir alrededor de 14 horas.
  • Entre los 2 y 4 años duermen unas 10 horas por la noche, más 1 o 2 siestas en el día. 

 

Como mencionamos, las necesidades de sueño varían de niño en niño. Si le cuesta regularmente conciliar el sueño, mantenerlo a lo largo de la noche o si se encuentra soñoliento durante el día, se debe considerar la existencia de un problema de sueño y se debe consultar con un doctor.

Trastornos de sueño en niños

Los trastornos del sueño se presentan cuando el niño tiene dificultades para irse a dormir o interrupciones del sueño. Cuando esto sucede, la situación suele ser difícil para toda la familia pues puede provocar irritación en el bebé, y cansancio y frustración en los padres.

Es común que los bebés que ya comenzaron a dormir de corrido durante la noche vuelvan a despertarse. Esto es una parte normal del desarrollo que se relaciona con la ansiedad por la separación y otras circunstancias. 

Algunas reacciones comunes pueden incluir despertarse una o más veces en la noche (cuando ya había empezado a dormir de corrido), llorar cuando el adulto se va de su pieza o negarse a dormir si no está alguno de sus padres.

Los problemas de sueño se pueden presentar de la mano con enfermedades, por lo que debes hablar con un especialista si tu bebé tiene dificultades para dormir. Si un niño padece de insomnio, se debería descartar una alergia, dolores o molestias (derivado de otitis o cólicos, por ejemplo), alguna enfermedad crónica como asma o epilepsia, un medicamento que le pueda estar quitando el sueño, entre otras posibles causas médicas.

Hay distintos tipos de problemas de sueño en niños:

  • Dificultad para quedarse dormido: es muy común que los bebés y niños pequeños se muestren reacios a ir a la cama y “peleen contra el sueño”. 
  • Imposibilidad de separarse de los padres: en muchas familias el paso de compartir la cama con el bebé a que duerma en su propia cama puede ser un desafío. 
  • Despertares nocturnos: cuando el niño se despierta en medio de la noche y no puede volver a dormirse. Es algo muy normal que requiere intentar tranquilizarlo y con el tiempo él aprenderá estrategias para calmarse solo.
  • Pesadillas: son muy comunes en los niños. Son sueños que les provocan miedo o ansiedad.
  • Terrores nocturnos: son diferentes de las pesadillas, pues en estos casos el niño se despierta completamente aterrado, posiblemente acompañado de gritos. No suelen recordar lo que soñaron.
  • Sonambulismo: ocurre en alrededor del 15% de los niños ya más grandes. Suelen caminar por la casa sin rumbo.

Para mejorar su sueño

Como la mayoría de los trastornos en la vida, es más fácil prevenir el insomnio que tratarlo. Es por esto que lo importante es crear una rutina de sueño saludable desde el principio, pues una vez instaurado el hábito erróneo puede ser difícil desmontarlo.

Establecer una rutina para dormir es bueno para el niño, como por ejemplo mecerlo, contar un cuento o amamantarlo. Es importante que no se duerma en sus brazos siempre pues se convierte en una costumbre que puede ser difícil de sacar en el futuro y cuando se despierte en el medio de la noche, no sabrá irse a dormir solo.

Hay algunos consejos que pueden ayudar a que el dormir de tu hijo sea menos problemático y tenga un sueño saludable:

  • Sigue las recomendaciones de su pediatra en cuanto a cuántas siestas durante el día debería tomar según su edad, para que durante la noche tenga las ganas de dormir necesarias. Crea una rutina de siestas, que sean más o menos a la misma hora y de la misma duración todos los días.
  • Evita actividades estimulantes cerca de la hora de dormir, como exposición ante una pantalla.
  • Establece una rutina: como mencionamos, tomar un baño, leer un libro o mecerlo antes de dormir puede ser un hábito que lo ayude a conciliar el sueño. También puede ser entregarle una manta o un peluche que pueda llevar a la cama.
  • Reproducir música suave mientras el bebé se queda dormido puede ayudar a relajarlo. También puedes atenuar las luces o poner una lámpara de luz para bebés. Intenta que su pieza esté en una temperatura cálida.
  • Para que no se acostumbre a dormir en tus brazos, intenta colocar al bebé en la cama o cuna cuando esté somnoliento, pero no dormido.
  • Contén a tu bebé si tiene miedo a la oscuridad o a quedarse solo, dale seguridad, no lo obligues a dormirse con miedo. Si es en la mitad de la noche, hazle cariño e intenta darle arrullos sin levantarlo de la cama.
  • Los bebés deben dormir de espaldas. Idealmente no deben haber mantas u otros materiales blandos que puedan bloquear sus vías respiratorias. 
  • Reaccionar ante el llanto sólo cuando corresponda: esto es una de los hábitos más difíciles, pues dejar que el bebé llore un poco antes de ir a verlo cuesta mucho. Se recomienda esperar unos minutos antes de aparecer en su pieza para ver si el llanto va disminuyendo y crear en el niño un hábito de aprender a tranquilizarse solo. Cada noche puedes demorarte un poco más de tiempo en entrar a su pieza, y lo más probable que luego de unos días el bebé aprenderá a dormirse solo.

Hay que estar atentos a una circunstancia que puede estar provocando una alteración en la rutina de sueño del bebé, como por ejemplo un viaje o el nacimiento de un hermano. Cualquier nueva situación puede causar falta de sueño en un bebé, pues ellos son muy sensibles y perceptivos al ambiente y a cambios en sus vidas.

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