Alergias del lactante: proteína de leche de vaca

Ago 23, 2021

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Se estima que cerca del 4% de los menores de dos años padecen alergia a la proteína de la leche de vaca, lo cual puede desencadenar en reacciones alérgicas graves. ¿A qué síntomas debo estar alerta? ¿Cómo tratar esta afección?

Las alergias alimentarias son un problema de salud que afecta a personas de todas las edades y se pueden manifestar en síntomas digestivos, respiratorios y cutáneos. Pueden ser leves, graves e incluso mortales.

Con el tiempo, la prevalencia de algunas alergias en la población ha ido aumentando y las reacciones graves también. Entre el 2 y 8 por ciento de los bebés padecen alergia a la proteína de leche de vaca, pero no siempre es diagnosticada de forma rápida y correcta

El tratamiento es simple: al evitar las proteínas de la leche de vaca por completo, los síntomas deberían ser eliminados. Además, en muchos casos la alergia desaparece con la maduración del intestino.

Veamos cuáles son los síntomas que deben ponernos en alerta y cuándo acudir al pediatra, para así diagnosticar y tratar esta afección lo antes posible.

APLV

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es una alergia alimentaria muy común en lactantes y niños pequeños. Es muy frecuente en los primeros meses, y suele presentarse antes de los 3 años de edad. 

Se trata de una reacción exagerada del sistema inmunitario ante una o más proteínas que contiene la leche de vaca. El organismo desconoce esta proteína ajena y comienza a atacarla, generando una respuesta inflamatoria que produce síntomas.

Las proteínas de leche de vaca son el primer alérgeno alimentario al que se expone el niño, por lo que suele ser responsable de sus primeras reacciones de este tipo. Esto sucede durante la lactancia materna, traspasada por la madre, o más adelante en la alimentación complementaria.

Lamentablemente, el mejor alimento que le podemos dar al bebé y aquel que le entrega infinitos anticuerpos, la lactancia materna, no asegura la protección total ante la APLV.

Niños con padres alérgicos, no necesariamente a la leche de vaca, tienen mayores probabilidades de sufrir alergias alimentarias como la APLV. 

Cómo identificarla

Es importante saber identificar y tratar a tiempo esta alergia para evitar reacciones graves y también para que el bebé se sienta mejor y no tenga molestias. 

Algunos síntomas pueden ser:

  • El bebé se arquea mientras se alimenta.
  • Se muestra inquieto y nervioso durante y después de la toma.
  • Rechaza el pecho o mamadera.
  • Se muestra irascible gran parte del día y noche.
  • Tiene periodos de sueño muy cortos.
  • Vomita o regurgita constantemente.
  • Cambio inusual en el color y consistencia de las heces.
  • Irritabilidad y llanto frecuente.
  • Aumento del reflujo gastroesofágico.
  • Diarrea o constipación.
  • Heridas en torno al ano o sangramiento digestivo.
  • Sequedad de la piel o erupciones cutáneas.
  • Síntomas respiratorios como la obstrucción bronquial.

Si crees que tu bebé puede sufrir de APLV, acude a un experto para realizar una evaluación y tratar su caso.

Las reacciones alérgicas pueden comenzar con mucha rapidez, pero también se pueden retrasar o requerir una mayor cantidad de alimento que da alergia. Las reacciones inmediatas (desde unos minutos a dos horas después de la ingesta) suelen ser mediadas por la Inmunoglobulina E. 

Cómo tratarla

A través de ciertas pruebas, historia clínica y estudio del mecanismo inmunológico, se puede diagnosticar la APLV. Sin embargo, se comprobará el diagnóstico al notar una relación entre la mejoría de los síntomas y la suspensión de los lácteos.

Las madres que están amamantando a un bebé que sufre esta afección, no deben suspender la lactancia materna, pero sí deben seguir una dieta libre de proteína de leche de vaca. Hay muchos alimentos que en su preparación contienen lácteos, por lo que idealmente se debería solicitar asesoría de un nutricionista.

Si la madre se mantiene con una dieta libre de lácteos hasta el año de vida, el sistema inmune del bebé madura y se vuelve más tolerante, por lo que en la mayoría de los casos estos niños vuelven a tener una dieta “normal” (que incluya lácteos).

Para aquellos bebés que se alimentan con leche de fórmula, existen algunas especiales para este tipo de situaciones, como la hidrolizada.

Se pueden establecer alimentos sustitutivos adecuados que sean asesorados por un profesional médico. 

Si el bebé ya tiene 6 meses y comenzará con la alimentación complementaria, se deben introducir de forma individual los alimentos nuevos, y en pequeñas cantidades. No se deben introducir frutos secos hasta los 3 años.

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